Del block de Elvira.

Curacautín, junio - noviembre de 1986.

¿Que por qué no escribo nada sobre la dictadura como quería Majid? ¿Que por qué me ahogo?

Tendría que escribir como me cuenta Pepe Donoso que está escribiendo su desesperanza; inventando un Santiago de calles de nombres ilustres e históricos ahora resbaladizas cubiertas de sangre coagulada, de locos desnudos alimentándose de frutas podridas y agusanadas, de mujeres colgadas boca abajo de los hilos del teléfono; de mujeres violadas, quemadas, degolladas, desdentadas, despanzurradas contra las paredes de sótanos donde reverberan los ecos de músicas festivaleras.

Festivales de la canción, como si nada, como si nada pasara; la vida sigue igual canta el otro imbécil... después del hijo de puta de Libre y miles de voces chillan cuando este otro dice Galicia como si fuera otra de sus minas que se lleva por diez centavos y una copa de sidra ácida a la cama.

Mientras tanto, Judit camina por esta otra ciudad sitiada, desciende a sus alcantarillas más inmundas y nauseabundas; camina de noche rodeada de ratas y de perras en celo; llega al palacio, se desnuda frente a ese Holofernes miserable, lo seduce, se acuesta con él... y no llega a matarlo, sacrificando su sacrificio.



En curso...


✎ Regresa al monólogo de Elvira mientras visita a Engracia.









© 2014 - 2020, Román Soto Feliú.
All rights reserved.
Puedes leer el texto y compartirlo con tus amigos o amigas, proporcionándoles un enlace a esta página;
no puedes reproducirlo o cambiarlo de ninguna manera ni usarlo con fines comerciales.

grosellas@tngnt.com