—¿Es usted extranjero? —le preguntó la mujer, como si eso tuviera mucha importancia. Equis se fastidió.
—Sólo en algunos países —le contestó— y posiblemente no lo seré durante toda la vida.

Cristina Peri Rossi

La nave de los locos.



Había empezado a leer la novela unos días antes.

Julio Cortázar

Continuidad de los parques.



A la postre, la indiferencia causó más víctimas que el odio o que el miedo.

Kurt S. Frenzel Ramírez

“Apostillas sobre los sucesos ocurridos
en el Bajo Allipén, enero-febrero, 1974.”

Prefacio

Las grosellas —como las mencionadas por Monche el domingo 23 de noviembre— son bayas peludas, de color verde y con la textura de una uva, que crecen en arbustos que llegan a dos o tres metros de altura. Originarias de Europa y de Asia Menor, las grosellas son populares en el sur de Chile, especialmente entre Angol y Puerto Montt. De sabor agridulce, las grosellas crudas y frescas se comen preferentemente untadas con sal.


Grosellas es un conjunto heterogéneo de cuentos, diálogos, cartas, notas, comentarios y fragmentos de diarios interconectados en torno a tres personajes principales: Montserrat (Monche) Esperanza Martín, Viviana Altman Kröel y Elvira Codulá.

“Recuerdo al alimón” (Muriel) es una historia cuya primera versión la escribimos, al alimón, a mediados de 1999 Rodrigo Erazo Reyes y yo. Tal versión todavía está en alguna parte del Internet en un sitio que en ese tiempo se llamaba “El salpicón”. Los cambios que hice por mi cuenta quince años más tarde son para que las circunstancias se acomoden mejor a esta otra historia.

El poema que Elvira le lee a Ramiro Herrera Berkoff en la librería “Círculo” en mayo de 1969 y el que escribe en su block en agosto de 1968 son parte de otro más largo escrito varios años más tarde por Carmen Soto Feliú. Ella es también la autora de los versos que Monche copia en su diario la noche del 4 de diciembre de 1969.

Los versos que Carlos Labarca Gutiérrez le lee a Elvira en su casa de calle Francia pertenecen a El collar de la paloma del poeta arábigo Ibn Hazm de Córdoba. Otros versos son de Gabriela Mistral, Federico García Lorca y Delmira Agustini.

Las jotas aragonesas que cantan Ernesto y Engracia en el Centro y el pasodoble que canta César Ramos en la fiesta de Regina son ya parte del repertorio tradicional. La jota de picadillo que canta Ernesto la encontré en la compilación de Alan Lomax disponible en la Biblioteca del Congreso en Washington, D. C.

Las frases subrayadas con lápiz mencionadas por Viviana Altman en su Preámbulo pertenecen a Virginia Woolf y a Antoine de Saint Exúpery, respectivamente. Casi perdidos en varias partes de Grosellas hay versos plagiados del Cantar de los cantares dicen que de Salomón y del Cántico espiritual de Juan de la Cruz. Anticipándose casi 35 años, el 17 de diciembre de 1969 Viviana cita una canción de “La oreja de Van Gogh”.

Los numerosos epígrafes al comienzo de cada sección intentan modular la lectura y los he incluido aquí siguiendo la doctrina del fair use. Por supuesto, no indican ninguna aprobación por parte de sus autores (que no han sido para nada consultados). Al menos dos de estos epígrafes son ficticios.

Por lo demás, que no quepa duda alguna que Grosellas es una obra de ficción. Todos los nombres, aun los que se parecen a los de personas reales, son imaginarios.

Las secciones pueden leerse en el orden que a l@s lector@s les plazca —no están dispuestas en un orden cronológico— saltándose, si así lo quieren, las partes (o las formas) que no les interesen. Cada tres o cuatro meses agrego una o más secciones breves, generalmente al interior de otras.

RSF
Saint Paul, Minnesota, agosto de 2010, agosto de 2020.







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