Grosellas

...errante y extranjero serás en la tierra.
Génesis 4, 12

Montserrat (Monche) Mestre Rodríguez

Sobre la familia de Monche.

M
ontserrat (Monche) Mestre Rodríguez, la hija menor de Álvaro Mestre Canela y de Mercedes Rodríguez Hurtado, vivía con sus padres, con su hermano Aníbal y con su hermana Amparo en una pequeña casa amarilla de un piso y de ático de cielo abuhardillado. La casa estaba ubicada al lado oeste de la ancha y adornada con jardines y estatuas de la llamada guerra de Pacificación Avenida Prieto, casi al llegar a la semi pavimentada y sin árbol alguno Avenida Pedro de Valdivia. Caminando hacia el norte por Prieto muy pronto se llegaba al frondoso, húmedo y sombreado cerro Ñielol al que los temucanos subían asiduamente hasta media falda sobre todo durante los fines de semana veraniegos a disfrutar asados de cordero, a explorar sus múltiples senderos, o a aventurarse al amor entre robles, olivillos y quilas los más osados o impacientes. Torciendo hacia la Estación por Avenida Balmaceda se levantaban las paredes blancas de la cárcel regional y un poco antes, a los pies del cerro, se extendía el Cementerio Municipal en el que destacaban los mausoleos de unas pocas familias patricias, los de las comunidades de extranjeros avecindados en la ciudad y la tumba del bandido mártir convertido en santo milagroso fusilado en 1943 en la misma cárcel temucana, Emilio Inostroza.

Álvaro Mestre, catalán, y Mercedes Rodríguez, madrileña, habían llegado a Temuco como refugiados de la Guerra Española a comienzos de los cuarenta; ella trabajaba en la Biblioteca Municipal y él hacía trabajos diversos para el asturiano falangista Emilio Balsera a quien había conocido a través de su coterráneo Ernesto Codulá, llegado como ellos, también como refugiado, un par de años antes a la ciudad.

Para el tiempo en que comienza el diario de Monche, Aníbal se había mudado, primero, a Santiago con el propósito de estudiar allí en la Escuela de Derecho aunque en verdad, segundo, su interés por la actividad política le había hecho pronto abandonar ya esos estudios y, después del regreso de una estancia de varios meses en Cuba (o quizás fueron solo tres a cuatro semanas, porque en este detalle difieren mucho las memorias de aquellos a quienes les consulté), dedicarse exclusivamente al activismo y al trabajo político.

También hacía ya casi cuatro años que la joven Amparo había muerto accidentalmente a los dieciséis años de un escopetazo ocurrido en medio de un forcejeo con su padre por el control del arma asesina, desgracia que profundizó el distanciamiento de los esposos Mestre–Rodríguez iniciado ya hacía un tiempo a raíz de varias cuentas nunca olvidadas, resquemores oscuros, rencillas viejas y el creciente alcoholismo de ambos.

Monche capeaba a medias su desmedrada situación hogareña con el apoyo incondicional de su mejor amiga y compañera de curso en el colegio de las monjas a la que ambas asistían, Viviana Altman Kröel, nieta ella de inmigrantes alemanes de la Bohemia, llegados a la región de la Araucanía (o de la Frontera como se llamaba entonces) a comienzos de los veinte, poco después del fin de la Gran Guerra.


Fragmentos del diario de Monche.

Última modificación: 21 de julio de 2022.



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